
A pesar del estancamiento de la obesidad
infantil en los últimos cuatro años* las cifras siguen siendo
preocupantes. Un 27, 8% de niños entre 2 y 17 años padece obesidad o
sobrepeso. Eso es más de uno de cada cuatro.
Los niños obesos o con sobrepeso suelen ser obesos en la edad adulta
de manera que tienen más probabilidad de padecer en edades tempranas
enfermedades como la diabetes y otras de índole cardiovascular. Así pues
es prioritaria la prevención de la obesidad infantil para evitar ese
tipo de enfermedades que merman la calidad de vida tanto en la edad
adulta como en la edad infantil.
¿Cuáles son las causas?
Esencialmente el sobrepeso se debe a un desequilibrio entre la
energía consumida y la energía gastada. Ese desequilibro viene
ocasionado por:
- El aumento en la ingesta de alimentos altamente calóricos, ricos en grasas y azúcares y pobres en otros micronutrientes esenciales (vitaminas, minerales, etc.).
- El sedentarismo cada vez más acusado que domina actualmente nuestra manera de divertirnos y trasladarnos en ambientes cada vez más urbanizados.
Así pues si se come más de lo que se gasta el peso va en aumento.
¿Qué podemos hacer?
- Reducir la ingesta de grasas (bollería, helados,
snacks dulces y salados, fritos...) y sustituir las grasas saturadas por
las insaturadas (consumir aceite en vez de mantequilla por ejemplo).
- Reducir el consumo de azúcares (bebidas azucaradas, zumos con azúcar añadido, “chuches”, chocolate con bajo contenido de cacao, bollería, helados, pasteles).
- Aumentar el consumo de cereales integrales, frutas, hortalizas, legumbres, frutos secos o desecados.
- En caso de sobrepeso los lácteos deben ser desnatados y sin azúcar.
- La bebida por excelencia es el agua. Evitar bebidas azucaradas o edulcoradas.
- Aumentar la actividad física diaria. Unos 45 minutos al día es perfecto.
- Es importante introducir los cereales y el pan integrales,
pues a corto plazo sacian más y no provocan subidas acusadas de
insulina en sangre, hecho que ayuda a prevenir la diabetes tipo II.
- Orientar e informar a los padres o tutores para que
sean capaces de transmitir unos hábitos sanos a la hora de comer a sus
hijos. Y es en esta tarea de orientar e informar a las familias donde
las instituciones públicas y/o privadas tienen un papel fundamental.
- Hacer 5 comidas al día. No se trata de comer menos,
sino de comer mejor. Además de la comida y la cena, hay que recordar la
importancia de las otras comidas:
- Desayuno: puede estar formado por Fruta o zumo natural + cereales integrales (copos, muesli o pan)+ lácteo
- A media mañana: Frutos secos + fruta fresca o bocadillo con pan integral
- Merienda: Fruta o lácteo
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